lunes, septiembre 21, 2009
CIUDAD JUÁREZ: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA INACABADA
Con estas palabras comienza Víctor Ronquillo su libro "Las muertas de Ciudad Juárez", en el que narra los asesinatos cometidos entre 1993 y 1999 en esa ciudad del norte de México. En aquel momento las cifran apuntaban a unas 187 mujeres, hoy, 10 años después se habla de más de 300 y sigue sin hacerse nada al respecto.
Son diecinueve años de encontrar cadáveres en el desierto y de mirar hacia otro lado. Diecinueve años de llorar en silencio, la mayoría de las veces, por esa hija o hermana que ya no está. Diecinueve años de una pasividad por parte de las autoridades mexicanas, que deberían abrir los telediarios y ser portada en todos los periódicos y, sin embargo, sólo existe silencio. Un silencio complice y vergonzoso. Pero, no contentos con ese silencio, los responsables de investigar lo que está pasando ponen trabas una y otra vez a todo el que quiere saber la verdad. No importa si se trata de una madre que busca a su hija, o de una persona ajena que trata de ayudar a las familias. No interesa la verdad y no se busca. Punto.
Las amenazas a todo el que ha tratado de hacer algo son una constante, la captura de chivos expiatorios para acallar a la opinión pública un circo propio de la telebasura. Y, además, hay que seguir escuchando justificaciones del tipo "si la mataron es porque era prostituta", "iba a los bares", etc, como si cualquiera de esas circunstancias fuera motivo para ser torturada y asesinada. Pero lo peor, es que no es cierto. La mayoría de esas mujeres desaparecidas y asesinadas no eran más que empleadas de las maquiladoras locales.
Y esas familias, que tienen que vivir día a día con el dolor de haber perdido a un ser querido, de ver como las autoridades no hacen nada por encontrar al culpable o los culpables, tienen que sufrir que se les amenace con demandas por pintar cruces o poner lazos negros en los árboles de un aparcamiento. Aquí está la noticia completa.
Desde este modesto blog, quiero hacer un pequeño homenaje a todas esas mujeres y a sus familias y, como dice la canción del cantautor mexicano Alejandro Santiago, "no sé lo que hay que hacer, pero que paren la masacre". Escúchala aquí.
lunes, agosto 31, 2009
LES PRAERES
miércoles, agosto 26, 2009
PSÍQUICO NO ES PSIQUIÁTRICO
Esto que puede parecer una locura lleva ocurriendo años en Gran Bretaña. Nileen Namita, una mujer de 49 años, lleva 51 operaciones quirúrgica y más de 223.000 euros gastados (según publicó el Daily Mail), en los últimos 20 años porque un exámen psíquico (sí, has leído bien), sea lo que sea eso, le reveló que era la reencarnación de la esposa del faraón Akenatón.
Lástima, porque a esta pobre mujer (no se me ocurre otro calificativo, lo siento), si en lugar del examen psíquico le hubieran hecho un examen psiquiátrico, a estas horas tendría más dinero y un tratamiento adecuado o, en el mejor de los casos, el aspecto que le correspondería por genética.
Conste que no tengo nada en contra de las operaciones de estética, pero cuando uno entra en la dinámica de esta mujer y, más con ese razonamiento, creo que sería conveniente someter a la persona a un estudio psicológico, al igual que se hace con los transexuales antes de comenzar su tratamiento de cambio de sexo, y no mirar hacia otro lado y extender la factura.
A todos los que hoy hemos leído la noticia nos ha hecho gracia, o nos ha dado lástima, o nos ha dejado perplejos. Todos hemos centrado nuestra atención en Nileen, pero ¿alguien sabe quién fue el cirujano que se prestó a esto? ¿Hizo los "arreglos" en base a una fotografía o se tomó la molestia de viajar a Berlín para estudiar de cerca el rostro de Nefertiti (recordemos que la única imagen de la reina es el busto hallado en 1932 por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt, en Tel el Amarna, y que actualmente se encuentra en el Museo de Berlín).
En fin, ver para creer (o para sorprenderse).
lunes, agosto 17, 2009
FIN DE FIESTA
miércoles, agosto 05, 2009
LA MEMORIA HISTÓRICA
Tras el asesinato de un comandante de la Guardia Civil y su hija el 29 de julio de 1939 en Talavera de la Reina, las autoridades vencedoras sacaron de la cárcel a 56 jóvenes militantes del PCE y las JSU, 43 de ellos varones y las 13 Rosas. Los nombres de los chicos sólo quedan en el recuerdo de sus familias, pero la historia de las 13 jóvenes (7 de ellas menores de edad) no se ha olvidado por la película del mismo nombre y por el trabajo de la Fundación Trece Rosas. Por esa razón esta mañana, 70 años después, el PSOE y el PCE han celebrado un homenaje junto a la tapia del cementerio de la Almudena, Madrid, donde fueron fusilados.
Una de las jóvenes, Julia Conesa, en sus últimas palabras a su madre pidió "Que mi nombre no se borre de la historia".
Por su recuerdo y por el de sus 12 compañeras, va esta entrada. No permitamos que sus nombres se borren de la historia.
LAS TRECE ROSAS
Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.
Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mi no me matan?".
Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.




